La mejor forma de almacenar puros es en un humidor, una caja diseñada para mantener una humedad y temperatura óptimas. Este protege los puros de los cambios ambientales, preservando su sabor y frescura.
El sabor de un puro se conserva mejor en un clima ligeramente tropical, es decir, con una humedad de alrededor del 70 %. Esto permite que la humedad del puro alcance un valor óptimo de alrededor del 13 % del peso neto. La humedad y la temperatura son responsables de este contenido óptimo de humedad, del 12 % al 14 %.

Ventajas de usar un humidor:
Control de humedad: Los humidores mantienen la humedad relativa dentro de un rango óptimo (65-70%), evitando que los puros se sequen o se humedezcan demasiado.
Control de temperatura: La temperatura ideal para almacenar puros es de 18-21°C (65-70°F).
Protección: Los humidores protegen los puros de los olores externos, polvo y otros factores que pueden afectar su calidad.
Alternativas:
Si no tienes un humidor, puedes almacenar temporalmente los puros en un lugar fresco, oscuro y seco, envolviéndolos en celofán o plástico para evitar que se sequen.
Consejos para un almacenamiento óptimo:
Utiliza un higrómetro: Un higrómetro te ayudará a controlar la humedad dentro del humidor.
Humidificadores: Los humidificadores (pasivos o activos) ayudan a mantener la humedad adecuada en el humidor.
Limpia el humidor: Limpialo regularmente para evitar la acumulación de moho o olores.
No almacenes puros en el refrigerador: El refrigerador es demasiado seco y frío para los puros, y los secará.
En resumen: El humidor es la opción ideal para almacenar puros, y si no tienes uno, puedes utilizar alternativas temporales con celofán o plástico, siempre y cuando mantengas la temperatura y humedad adecuadas.